Paddle surf en la Ría de Muros e Noia y Porto do Son: nuestros lugares favoritos para remar

Paddle surf en la Ría de Muros e Noia y Porto do Son: nuestros lugares favoritos para remar

Hay una parte de Galicia que solo terminamos de entender cuando la miramos desde el agua.

La Ría de Muros e Noia es una de ellas. Muros al norte, Noia al fondo y Porto do Son al sur dibujan una ría de playas, pueblos marineros, pequeñas calas, bateas e islas.

Para nosotros, además, es casa.

No solemos salir al agua pensando en cuántos kilómetros vamos a hacer. A veces llevamos algo para comer. A veces acabamos tumbados sobre las tablas durante media hora. Y otras simplemente remamos hasta encontrar un lugar en el que apetezca quedarse.

Estos son algunos de los rincones a los que siempre volvemos.

Esteiro: remar entre las bateas

Esteiro tiene algo especial para una remada tranquila.

Nos gusta salir sin demasiada prisa y meternos en el paisaje de la ría, recorriendo las bateas y viendo la costa desde fuera. Es uno de esos lugares donde el paseo importa bastante más que llegar a ningún sitio.

Algo de comida dentro de una bolsa estanca y ya tenemos plan: remar, parar, picnic y vuelta.

Es también uno de esos lugares que recuerdan que sobre una tabla compartimos el agua con mucha más gente. Las bateas son zonas de trabajo y alrededor puede haber embarcaciones, cabos y actividad marítima, así que vamos siempre atentos al entorno y dejando espacio.

Dar la vuelta a la Illa da Creba

Desde esa misma zona aparece uno de nuestros pequeños clásicos: rodear la Illa da Creba.

Nos gusta porque cambia continuamente la perspectiva. En pocos minutos pasas de mirar hacia tierra a tener una panorámica mucho más abierta de la ría.

No hace falta desembarcar ni convertirlo en una conquista. Para nosotros el plan es precisamente el contrario: rodearla despacio, mirar, charlar un rato y seguir.

Y si el día acompaña, seguramente haya alguna pausa sobre las tablas.

Aguieira: para bajar revoluciones

Aguieira es otra cosa.

Cuando las condiciones están tranquilas nos encanta recorrerla despacio. Con la marea alta aparecen pequeños canales y rincones interiores que hacen que una salida sencilla se convierta en una pequeña exploración.

Es uno de nuestros lugares favoritos para no hacer demasiado.

Remar un poco. Parar.

Tumbarse sobre la tabla.

Dejar que pase el rato.

A veces la mejor salida de paddle es precisamente esa.

Boa y sus pequeñas calas

Praia de Boa es otro de nuestros imprescindibles.

Pero lo que más nos gusta no es solamente la playa principal. Son sus laterales, las pequeñas calas y rincones que aparecen cuando empiezas a recorrer la costa desde el agua.

Desde tierra pueden pasar bastante desapercibidos.

Desde una tabla, no.

Es uno de esos lugares que resumen muy bien por qué nos gusta el paddle surf: no necesitas irte demasiado lejos para tener la sensación de estar descubriendo algo.

Y algunas tardes, seguir hacia Xuño

Hay días en los que el plan es otro.

Ir hacia la costa de Xuño cuando cae la tarde, entrar solo si las condiciones lo permiten y esperar.

En esta zona el Atlántico ya enseña una cara bastante diferente a la de las partes más protegidas de la ría. Es una costa más expuesta y el mar puede cambiar mucho, así que nunca damos por hecho que porque un día estuvo tranquilo vaya a estarlo al siguiente.

Pero hay tardes que guardamos especialmente.

El sol bajando.

Las tablas quietas.

Y nosotros mirando hacia fuera por si aparecen.

Los arroaces no tienen horario ni obligación de venir. Precisamente por eso tiene gracia esperarlos.

Cuando aparecen, sobra todo lo demás.

Nuestra forma de entrar al agua

Hay una parte menos fotogénica de todas estas salidas, pero bastante más importante.

Antes de remar miramos viento, dirección, corriente, marea y evolución de las condiciones. Lo que ayer parecía una piscina mañana puede no tener nada que ver.

No salimos solos. Avisamos de dónde vamos a estar. Llevamos chalecos salvavidas y el material necesario. Y una vez dentro prestamos atención a embarcaciones, bañistas, boyas, líneas de pesca y a cualquier actividad que haya alrededor.

Sobre todo, intentamos no comportarnos como si el mar fuese nuestro porque llevamos una tabla debajo de los pies.

Compartimos el agua.

Hay muchas formas de conocer una ría

Esta es simplemente la nuestra.

Remar entre las bateas de Esteiro. Rodear A Creba. Perder un rato explorando Aguieira. Buscar las calitas de Boa. Llevar un picnic. Tumbarse diez minutos sobre una tabla.

O quedarse quieto mirando el horizonte por si aparece un delfín.

No siempre salimos para llegar más lejos.

A veces salimos simplemente porque, durante un rato, todo se ve diferente desde el agua.

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