Sobre nosotros

Junto a mi madre y mis hermanos empezamos Coral en Uruguay hace unos años, sin un plan grande y sin una marca pensada. Solo con la idea de hacer las cosas como nos gustan: juntos, con tiempo, con criterio, con gente real respondiendo del otro lado.

Empezamos con pocas tablas. Las elegíamos viajando, las probábamos antes de venderlas, las acompañábamos después. Aprendimos a base de aciertos y de algunos errores que recordamos con cariño.

En 2026 cruzamos el Atlántico. Yo me instalé en Galicia en 2024, y desde aquí nace Coral do Mar: la misma marca, la misma forma de trabajar, pero arraigada en una tierra nueva. Una tierra de rías, de bruma, de agua fría que no se parece en nada al Río de la Plata, pero que también nos enseña a respetar el mar.

La decisión de hacer las cosas bien

Antes de traer a Galicia las primeras 42 tablas, viajé personalmente a China. Visité cinco fábricas. Comparé procesos, materiales, controles. Descarté tres. Elegí dos.

Lo hicimos así porque no queríamos ser una marca más vendiendo lo que llega. Queríamos elegir. Y la decisión costó: más tiempo, más viajes, más coste por unidad. Pero también más respaldo, más durabilidad y, sobre todo, más tranquilidad cuando una tabla sale de nuestro almacén.

Lo que prometemos

No prometemos la mejor tabla del mundo. Eso lo dirán quienes han pasado décadas en este sector, y los respetamos.

Sí prometemos:

· Cinco años de garantía en cada tabla.
· Atención por WhatsApp, conmigo o con mi madre.
· Que cuando algo falle, te respondemos rápido y bien.
· Que cada tabla que sale de aquí ha pasado por cuatro controles de calidad.
· Que si tienes dudas antes de comprar, te ayudamos a elegir sin venderte algo que no necesitas.

Coral do Mar no es una empresa grande. Y no queremos serlo de la forma en la que lo son otras. Queremos ser una marca que dure, que crezca con calma, y que cuando alguien la recomiende, lo haga porque le tratamos como nos gustaría que nos tratasen.